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RISK IN CONTEXT

Taxi 1, VTC 2 El Campo no tiene puertas

Martes, 09 Julio 2019

Dicen los estrategas y tácticos políticos que provocar una guerra o convocar unas elecciones para perderlas no es inteligente. Creo que todos coincidimos en ello.

Es verdad que el taxi ha ganado la batalla en Barcelona, punto para ellos. Y los VTC en Madrid, punto para ellos. Pero estos últimos han ganado no solo esta batalla –80.000 nuevos usuarios han descubierto Uber y Cabify– sino que han infligido un duro castigo al taxi en términos de imagen, pérdidas económicas –casi 200 euros por coche y día– y de clientes que no volverán a utilizar el taxi con la frecuencia que lo hacían; otro punto para los VTC. El campo no tiene puertas –tópico muy manido pero muy visual– e intentar ponérselas cuando los lobos son más que los pastores es absurdo.

El Informe de Competitividad del Foro Económico Mundial (WEF) celebrado el pasado mes de enero en Davos ponía de manifiesto, respecto a España, que una de nuestras fortalezas reside en la competencia en servicios, situándonos en el puesto 15 entre 140, con un valor de 5.5 puntos sobre 7, es decir, somos muy competitivos y existe mucha oferta, incluyendo las alternativas de transporte.

El cliente puede elegir quien debe prestarle el servicio entre un amplio catálogo de proveedores. Superamos a Francia e Italia en este apartado. La realidad es que el mundo está cambiando hacia la multiconceptualidad y la forma en la que accedemos a bienes y servicios también. Las nuevas tecnologías, la multiconectividad, las apps de todo y para todo, la nueva movilidad urbana, el pago por uso y otras alternativas, han diseñado un escenario de mercado muy diferente al que teníamos hace una década, y nos deberemos a los avances que vengan. Los sistemas de prestación de servicios tradicionales habrán de coexistir sin que tenga que desaparecer necesariamente ninguno de ellos, pero sí requerirán adaptaciones.

También en línea con ello, el Informe de Riesgos Globales del WEF señala que no hay lugar para la nostalgia (no room for nostalgia) y que esta es una respuesta inadecuada para los riesgos y problemas actuales. Refugiarse en el pasado es garantía de fracaso en el futuro.

Hablando del futuro, este será también diferente para el trabajo. Por primera vez se admite que la robótica y la inteligencia artificial destruirán más trabajos de los que crearán. El coche autónomo –que no Uber ni Cabify– podría desbancar a los conductores profesionales tal como los conocemos, aunque para ello habrán de transcurrir todavía bastantes años.

En este mundo multiconceptual habremos de convivir todos y hemos de aceptar que las reglas del juego cambian constantemente, cada vez en menos tiempo. Se acabaron las exclusivas, las reservas de actividad, la falta de competencia y las opciones únicas. Lo que queda es adaptarse, porque el mundo no se va a adaptar a nosotros. Todo un reto.