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Blog: El riesgo en contexto

Cómo estar preparado en casa para un terremoto

Por Luis Enrique Matías Miércoles, 04 Octubre 2017

El reciente y devastador terremoto de México nos recuerda con bastante crudeza la alta probabilidad y exposición que tenemos a este tipo de eventos al encontramos en el Círculo de Fuego del Pacífico. No podemos saber el día que sucederá, pero sí que estamos en una zona donde se espera un sismo de gran magnitud.

Con las nuevas tecnologías a las que tenemos acceso, hemos podido seguir en tiempo real los impactos catastróficos que generan los terremotos, la pérdida de vidas y el colapso de edificios y viviendas. Estos  hechos nos generan preocupación y ansiedad, y hacen que nos preguntemos ¿qué podemos hacer?

Para responder esta pregunta, debemos considerar que, además de posibles daños a nuestras viviendas, es muy  probable que las líneas vitales de la ciudad -es decir, los servicios básicos de energía eléctrica, agua potable y desagüe-, además de las vías de transporte y comunicación, pudieran sufrir grandes daños y no tendríamos dichos servicios. Por lo que va a depender de la preparación que realicemos antes de un desastre, el que tengamos más posibilidades de supervivencia y de enfrentar un desastre en las mejores condiciones posibles.

Para tal fin, debemos tomar dos decisiones: la primera, consultar con un especialista respecto al riesgo de nuestras viviendas, despejando cualquier duda sobre su nivel de seguridad e implementando las recomendaciones que nos hagan. La segunda, preparar un “combo de supervivencia”, el cual está directamente en nuestras manos y consiste en tener mochilas de emergencia que podamos llevar en una evacuación inmediata, y además tener recursos y artículos en una caja de reserva para enfrentar un tiempo inicial de dos a cuatro días posterior al desastre. El detalle sobre que debe contener cada una es el siguiente.

Mochila de emergencia. Primeras 24 horas

  • Abrigo. Manta polar.
  • Botiquín. Primeros auxilios y medicamentos.
  • Higiene. Gel antibacterial, papel higiénico, toallas de mano y cara, paños húmedos.
  • Bebidas y alimentos no perecederos. Agua embotellada (1/2 litro), comida enlatada, paquetes de galletas, chocolate en barra.
  • Dinero. En monedas.
  • Comunicación. Linterna, radio y las pilas respectivas, silbato, teléfonos de emergencia, lapicero, papel, plumón grueso.
  • Diversos. Bolsas de plástico, cuchilla multipropósito, guantes de trabajo, cuerda poliéster, encendedor, plástico para piso o techo, cinta adhesiva, mascarilla.

Caja de reserva. Del segundo al cuarto día

  • Ropa y abrigo. Casaca o chompa, ropa interior, medias, manta polar.
  • Higiene. Toallas de mano y de baño, cepillo de dientes y pasta dental, jabón de tocador.
  • Bebidas y alimentos no perecederos. Agua embotellada sin gas (2.5 litro), sopa instantánea, comida enlatada, leche en polvo, galletas, caramelos, chocolate en barra.
  • Diversos. Ollas, termo, platos vasos y cubiertos descartables, envolturas plásticas transparente, papel periódico, imperdibles, pilas de reserva.

Si tenemos bebes y niños, debemos considerar, además: latas de leche en polvo, biberón, papillas,  pañales descartables, cubiertos, ropa de cambio y juguetes, y si tenemos adultos mayores, considerar pañales y abrigo. Lo que es lo recomendable para nosotros dependerá de cada familia.
Lo cierto es que es nuestra responsabilidad tomar las decisiones para estar preparados.
Tras el reciente y devastador terremoto en México, hay varias lecciones que aprender, pues Perú está en riesgo permanente de un gran sismo.

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