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Blog: El riesgo en contexto

Simulacros para practicar su estrategia de manejo de crisis

Por Chandra Seymour Miércoles, 21 Febrero 2018

Los peligros naturales, los actos de violencia, los escándalos corporativos y más han puesto a prueba los planes de gestión de crisis de las empresas y sus planes de respuesta a emergencias en los últimos años. Pero los profesionales de riesgo no deberían esperar un evento crítico para el negocio antes de formular su posible respuesta. A continuación le diremos cómo los ejercicios de simulación pueden preparar a su gente y a su organización para una crisis.

Cómo funcionan los simulacros

La capacitación corporativa a menudo involucra empleados que leen sobre diversos temas en gran detalle. Pero la mayoría de los estudiantes adultos se benefician de un enfoque de aprendizaje más práctico e interactivo que simula eventos reales. En una crisis real, cuando los empleados no pueden recurrir a manuales escritos o digitales, es especialmente importante comprender cómo se puede desarrollar una situación y sus acciones esperadas.

A través de ejercicios de simulación, un moderador conduce un recorrido por un hipotético escenario de crisis y la respuesta potencial de una organización. En cada paso, el moderador hace preguntas de prueba al grupo y alienta a los participantes a desafiarse entre ellos. El objetivo es revisar las mejores prácticas, funciones y responsabilidades, áreas de posible mejora y nuevas ideas que puedan incorporarse en los planes de respuesta.

Idealmente, un ejercicio comenzaría con una breve revisión de los procedimientos y procesos existentes antes de pasar a un escenario preseleccionado. Por lo general, el escenario incluye dos partes o movimientos en el tiempo: una respuesta inmediata o inicial seguida de acciones de respuesta durante un período más largo. Este plazo puede variar de unas pocas horas a varios días o semanas después del evento inicial.

¿Qué escenario deberíamos practicar?

Antes de elegir un escenario para el ejercicio, los planificadores deben primero acordar los objetivos: ¿El objetivo es validar qué tan bien puede comunicarse la organización en una crisis? ¿Debería enfocarse en mantener seguros a los empleados? ¿O tiene otro objetivo?

Su objetivo principal determinará qué escenario ejercer. Por ejemplo, si el foco son las comunicaciones, puede elegir un escándalo corporativo u otro evento reputacional. Si el objetivo es analizar las acciones de respuesta a emergencias relacionadas con la seguridad de la vida y su gente, un incidente de un atacante con arma de fuego o una amenaza de desastre natural podría ser más apropiado.

¿Quién debería estar involucrado?

Sus objetivos también deberían influir en qué empleados y departamentos o funciones participan en un ejercicio. Por ejemplo, un evento de reputación u otra crisis que requiera una respuesta a largo plazo podría requerir la participación de líderes senior. Mientras tanto, el personal de medio ambiente, recursos humanos, instalaciones, seguridad, salud y seguridad, y, potencialmente, la aplicación de la ley deberían participar si el escenario involucra amenazas de seguridad de vida.

Quién lidera el ejercicio estará determinado por la antigüedad de los participantes del ejercicio. Un gerente de riesgos o un jefe de seguridad podría ser un moderador ideal si están involucrados líderes de alto rango, mientras que el personal de salud y seguridad podría dirigir ejercicios que involucren a los empleados de base. O puede elegir un experto imparcial en manejo de crisis externo a la organización para realizar el ejercicio.

Es imposible prepararse para cada tipo de crisis. Pero el ejercicio de sus planes y habilidades de manejo de crisis podría ayudar a aliviar una situación y, en última instancia, los impactos en su organización. Mediante ejercicios de simulación basados en escenarios del mundo real, puede preparar y proteger mejor su organización, su gente y su reputación.