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Investigación y Boletines

La epidemia de Ébola aumenta nuestra preocupación en materia de preparación

 


En las últimas horas ha aumentado la preocupación de una posible expansión del virus del ébola, debido al contagio de varios miembros de personal sanitario en Europa y EE.UU. Hasta la fecha, se trata del mayor brote del virus del ébola – con más de 7.178 contagios registrados y 3.338 muertes según la Organización Mundial de la Salud- que está afectando a comunidades y economías en Guinea, Liberia, Sierra Leona y Nigeria. Además, las autoridades están preocupadas por la capacidad de África Occidental para contener el virus, motivo por el que han llevado infraestructuras sanitarias locales, recursos sanitarios prestados y personal sanitario.

Marsh Risk Consulting (MRC), la unidad de consultoría de riesgos de Marsh, ha hecho públicas una serie de medidas de prevención que pueden adoptar empresas y organizaciones ante esta amenaza: 

  • Realizar un seguimiento y evaluación de la evolución del virus, a través de las comunicaciones de las autoridades sanitarias internacionales, nacionales, y locales (OMS, Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, Ministerio de Sanidad y autoridades pertinentes).
  • Revisar la política de la compañía respecto a los viajes de empresa y alojamiento, las normas de higiene y control médico, así como la política relacionada con antivirales y apoyo sanitario. 
  • Previsión: tenga en cuenta que las medidas de detección y aislamiento ya están en funcionamiento en los aeropuertos internacionales, puertos marítimos y zonas fronterizas, tras la recomendación de la OMS, por lo que cualquier viajero sospechoso de estar enfermo o en contacto con una persona infectada puede ser puesto en cuarentena. 
  • Analizar la estructura de comunicación interna de la organización y el flujo de información hacia los empleados para proporcionar información continua en cualquier situación sobre la amenaza de pandemia y el estado de las operaciones de negocio.
  • Revisar la estructura corporativa que sería necesaria para gestionar el impacto y posibles consecuencias de un brote pandémico.
  • Verificar que los planes de gestión de crisis y de continuidad de negocio incluyen protocolos detallados de pandemia, y que la tecnología, la infraestructura y otros requisitos necesarios se abordan con antelación.

Considere estas preguntas:

  • ¿Tiene mi organización medidas de protección para la plantilla que trabaja y viaja a zonas afectadas?
  • ¿Está mi organización preparada para que, en caso de mayor riesgo, la mayoría de la plantilla pueda trabajar desde casa con control remoto? 
  • ¿Qué políticas y procedimientos necesita mi empresa para para hacer frente a las interrupciones de suministro y mantener operaciones con menos personal?

Las respuestas a estas preguntas le indicarán cuál es el nivel de preparación de su empresa y le darán una idea de qué áreas de la empresa necesitan un plan de acción. 

Hay que tener en cuenta que el riesgo de pandemia es uno de los 20 mayores riesgos globales identificados por el Foro Económico de Davos para la próxima década, según el Informe de Riesgos Globales, elaborado por el foro en colaboración con Marsh & McLennan Companies.

Ébola, ¿cómo nace una epidemia?

El primer caso del brote actual se produjo en Guinea, en diciembre del 2013, aunque este caso no fue identificado como ébola hasta el pasado mes de marzo. Debido a los retrasos en las medidas de control, el virus se extendió a Liberia, probablemente provocado por el paso de los ciudadanos de los dos países, de una frontera a otra.

Las medidas de control que se pusieron en marcha parecían efectivas hasta que a finales de mayo se produjeron nuevos casos de infección por ébola en zonas no afectadas y el virus se intensificó en comunidades que ya estaban afectadas. En el mismo mes, el virus se extendió a Sierra Leona y el primer caso identificado se detectó en Nigeria a finales de julio, tras la muerte de un norteamericano que había contraído el virus ébola sin saberlo en Liberia mientras atendía a un hermano enfermo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que existe un riesgo alto de que el virus se extienda a países limítrofes y también que existe un riesgo moderado de que otros países de África occidental se vean afectados. Para ayudar a prevenir su propagación, las autoridades en Guinea, Liberia, Sierra Leona y Nigeria han establecido controles de detección, cuarentena, así como los protocolos de declaración de enfermedad y auto identificación en las áreas afectadas por el ébola, así como también en las fronteras, aeropuertos y otros puntos de llegada.

Según las autoridades de la OMS y otras del ámbito sanitario, el riesgo a que haya un brote mundial es bajo debido a la forma de transmisión del virus (de persona a persona y no a través del aire) y a la variedad de recursos disponibles para tratar incluso un caso sospechoso en muchos países fuera de África occidental. Sin embargo, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han emitido una advertencia de "Nivel 3", su alerta máxima del peligro de viaje en Guinea, Sierra Leona y Liberia, lo que indica que los viajes a los países afectados son de alto riesgo.

El virus del Ébola

Se considera que los murciélagos de la fruta son los huéspedes naturales del virus del ébola. Elvirus se transmite de estos animales salvajes a las personas a través del contacto con la fruta infectada por los murciélagos o de otros animales silvestres que se infectan a través del contacto con la saliva o las heces del murciélago.

También, las personas pueden contagiarse a través del contacto con animales infectados, ya sea a través del proceso de sacrificio de un animal o por el consumo de sangre, leche o carne cruda o poco cocida. El virus se transmite de persona a persona a través del contacto directo con la sangre u otros fluidos corporales de las personas infectadas, o del contacto con agujas contaminadas u otros equipos u objetos.

El virus del Ébola es una enfermedad viríca aguda grave con una tasa de mortalidad de hasta el 90%. A menudo se caracteriza por la aparición repentina de fiebre, debilidad intensa, dolor muscular, dolor de cabeza, náuseas y dolor de garganta, seguida de vómitos, diarrea, alteración renal y hepática, y en algunos casos hemorragia interna y externa. 

El periodo de incubación desde la infección hasta la aparición de los síntomas es de dos a 21 días. Según los informes publicados, las personas siguen siendo infecciosas siempre y cuando su sangre y secreciones contengan el virus, dentro de un período de 61 días después de la aparición de la enfermedad. El diagnóstico definitivo del virus ébola se realiza a través de pruebas de laboratorio usando procedimientos de máximo control de la infección, debido al riesgo de infección planteado por las muestras de pacientes.

No existe ninguna vacuna contra el ébola, ni tampoco un tratamiento específico. Los pacientes requieren cuidados intensivos y con frecuencia requieren de rehidratación oral o intravenosa. 

En el cuidado de estos pacientes, ya sea en un hospital u hogar, es necesario utilizar guantes y equipo de protección personal (incluye lavarse las manos antes y después de ponerse el material). También se recomienda lavarse las manos con regularidad antes y después de ver a los pacientes. Estas precauciones y otras similares también hay que tenerlas cuando se trata con cadáveres de las personas muertas por el virus del ébola.