Lo sentimos, pero su explorador no es compatible con Marsh.com

Para una mejor experiencia, por favor actualice su navegador:

X

Blog: El riesgo en contexto

El bitcoin, blockchain y los contratos inteligentes

Por Sebastián Aguayo Jueves, 14 Diciembre 2017

Seguramente ha escuchado en las noticias que el bitcoin ha alcanzado niveles récord de valuación. Es más, al momento de escribir este artículo, se cotizaba en USD $16,724 por cada bitcoin, cuando a principios de 2017 se cotizaba en USD $1,139.

Pero, ¿qué es bitcoin?

Imagine usted que cada billete que tiene en su cartera tiene memoria y cada vez que cambia de manos el billete le avisa a todos los demás billetes del mundo que pasó de la cartera A a la cartera B, y cada billete guarda la información de cada transacción de todos los demás – es decir, cuando alguien quiere que un billete cambie de la cartera B a la C, este billete le avisa a todos los demás billetes de la cadena del cambio y la cadena completa valida que la transacción se realizó y vuelven todos a actualizar sus propios registros. ¡Es como si cada billete o moneda llevara una copia del libro contable de todo el sistema! Y además, el sistema no tiene un “banco central” o un servidor único: cada nodo o eslabón de la cadena es independiente,  es decir, está completamente descentralizado. 

La información contenida dentro de cada bitcoin está protegida por un sistema de operaciones matemáticas de altísima complejidad, donde la operación matemática para generar la “clave” o password que pudiera abrir un bitcoin le llevaría miles (si no es que millones)  de años en una computadora de alto rendimiento. La ciencia que trata con este tipo de matemáticas se conoce como criptografía, de ahí el nombre de cripto-moneda.

El sistema fue ideado por una persona (o grupo de personas) que usan el nombre de Satoshi Nakamoto y liberaron a todo el público interesado el software en el 2009. A la fecha no se sabe de forma cierta la identidad de los creadores.

¿Por qué es atractivo este sistema?

En primer lugar, es casi matemáticamente imposible falsificar un bitcoin. En segundo lugar, al no haber un registro central o banco central no hay controles sobre el flujo de la misma. En tercer lugar, las “carteras” son completamente anónimas – por lo que también se pueden sustraer a controles de importación / exportación y de impuestos.

Más allá de los titulares y referencias que parecen de ciencia ficción, o incluso del propio futuro de bitcoin como almacén de valor (hay otras tantas monedas que le hacen competencia), el concepto que puede ser revolucionario es el de un libro de registro o libro contable completamente descentralizado. Este principio se conoce como Blockchain y es capaz de cambiar la forma que hacemos muchas transacciones diarias.

Por ejemplo, se puede usar este sistema para que en vez de contener “monedas” contenga contratos, es decir, se pueden crear contratos inteligentes que “sabrán” cuando ya fueron firmados por uno de los contratantes y obligar a los demás o activar acciones y avisos. La aceptación generalizada de los contratos inteligentes podría volver obsoleto a los fideicomisos y otros formatos de guarda de confianza.

El Blockchain y la transformación de la industria aseguradora

También se puede imaginar la aplicación en seguros, donde un contrato inteligente puede sustituir a una póliza de seguro, haciendo que el pago de un siniestro no dependa de la opinión de una persona sino de la existencia de una serie de circunstancias – automatizando la operación de las aseguradoras.

Algunas empresas han decidido establecer grupos de trabajo para explorar los riesgos y oportunidades del sistema Blockchain en sus propias esferas, y no es cuestión de un futuro lejano que este sistema forme parte de nuestra vida y negocios cotidianos.

Del mismo modo que Internet cambió la industria de la información y la comunicación, y posibilitó el flujo instantáneo de información en todo el mundo, la tecnología blockchain tiene la capacidad de cambiar la industria de seguros y hacer que esté más alineada con las necesidades del cliente.