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Pequeñas y medianas empresas de Agricultura

Con asesoría de nuestros expertos, puedes prepararte para enfrentar riegos y asegurar posibilidades de crecimiento de tu empresa de productos agroindustriales.

Junto con las crecientes preocupaciones medioambientales, como los problemas de uso de la tierra y los impactos de clima extremo, así como los retrasos imprevistos en el transporte y otras consecuencias derivadas de la pandemia, se suman los riesgos de la integración de tecnologías en el sector agroindustrial. 

De acuerdo al Informe de Riesgos Globales, el clima extremo continuará afectando directamente a agricultores y productores, con pérdidas a consecuencia de: frentes fríos, incendios, inundaciones y sequía. Estos factores también aumentan las posibilidades de plagas, causa de la pérdida de hasta un 40 por ciento de la producción agrícola, según un estudio de la FAO. 

Retrasos en la entrega de materias primas, crecimiento de los costos y enfermedades infecciosas, incluyendo el resurgimiento de la COVID-19, ponen en riesgo la productividad y generan gastos inesperados. 

A pesar de estos retos, la aplicación de nuevas tecnologías ha ayudado a que las pequeñas y medianas empresas agroindustriales estén cada vez más integradas a lo largo de la cadena de valor, fortaleciendo su productividad y eficiencia, y  a su vez trayendo nuevos retos y riesgos, como problemas de seguridad y distribución de alimentos en caso de una interrupción o un ataque malicioso. 

Con asesoría por expertos en tu industria, es posible estar preparado, afrontar estos y otros riesgos, asegurando más posibilidades de crecimiento y la rentabilidad de tu empresa de productos agroindustriales. 

Preguntas frecuentes

Cada negocio enfrenta riesgos únicos durante sus operaciones diarias. Sin embargo, la industria agrícola en general se enfrenta a varias áreas de riesgo importantes, entre las que se incluyen las siguientes: 

  • Cambio climático: la creciente imprevisibilidad del clima (sequías, tormentas, granizo, huracanes, inundaciones, e incendios) ha creado nuevas vulnerabilidades a medida que las compañías agrícolas buscan adaptarse a las cambiantes demandas de los consumidores frente a rendimientos inestables de los cultivos. 
  • Enfermedades de las plantas: afectaciones a los cultivos a consecuencia de plagas y enfermedades causan hasta el 40 por ciento de las pérdidas de plantas y cultivos. 
  • Enfermedad y fallecimiento de personas: epidemias y pandemias como COVID-19 han afectado en gran medida a la industria, reduciendo su capacidad de ser productivos y cumplir con sus ciclos de siembra y cosecha.  
  • Riesgo cibernético: cada vez más, la Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) se aprovecha en toda la industria agrícola para mejorar la visibilidad y la transparencia de la cadena de suministro. Sin embargo, esta creciente dependencia de los sistemas habilitados por IoT crea nuevos problemas de seguridad y distribución de alimentos en caso de una interrupción o un ataque malicioso. Las compañías deberán crear procesos para monitorear continuamente su seguridad cibernética y reemplazar los bienes, los productos agrícolas o el ganado perdidos si no se pueden evitar una falla. 
  • Población en crecimiento: se espera que la población mundial crezca de 7,500 millones a 10,000 millones para el 2050, lo que requerirá un aumento de al menos un 70% en la disponibilidad total de alimentos. Sin embargo, el aumento de las preocupaciones ecológicas dificultará la expansión de la producción mediante métodos tradicionales. Los proveedores agrícolas deben encontrar formas de innovar en diversas actividades de la cadena de suministro para aumentar la productividad, el rendimiento total y el acceso al mercado. 
  • Expectativas medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG): las credenciales ambientales y sociales de los productores agrícolas son cada vez más importantes para los fabricantes de alimentos y el consumidor final. Las expectativas ESG crean un riesgo reputacional para los agricultores y los compradores de productos básicos que debe administrarse cuidadosamente. 

Seguro de cultivos: protege a los agricultores y productores agrícolas contra la pérdida de cultivos como resultado de un clima extremo como inundaciones, granizo y sequía, e imposibilidad de siembra. Es posible cuidarlo durante todo el ciclo productivo, incluso desde antes de la nacencia. 

Seguro de estructura agrícola: en caso de que la estructura de un cultivo con sistema de riego o temporal, malla sombra, invernaderos o macro túnel se dañe en una tormenta o debido a otras causas naturales, el seguro de estructura agrícola proporciona asistencia en la reconstrucción para minimizar el tiempo de inactividad y las pérdidas de producción relacionadas. 

Seguros de vida y gastos médicos: Debido a accidentes, enfermedades o fallecimiento de los empleados se pueden generar en las empresas gastos no previstos, impactando operativa y financieramente. Estos seguros protegen la salud de las personas, pero también la salud financiera de las empresas agroindustriales. 

Seguro empresarial: protege los activos de empresas de agroindustria y asegura que no existan interrupciones debido a fallas en maquinaria y equipo electrónico.  

Seguro de responsabilidad civil: existen muchos tipos de seguros de responsabilidad civil disponibles, incluida la cobertura diseñada para proteger a las personas que visitan tu cultivo o la propiedad de otras personas en caso de que se dañen debido a sus operaciones agrícolas, la responsabilidad civil del entretenimiento agrícola, la responsabilidad legal por incendios, la salud y la seguridad de los empleados y la contaminación accidental. 

Seguro de Crédito: El seguro de crédito comercial protege las cuentas por cobrar de una empresa, incluyendo las del sector agroalimenticio, proporcionando cobertura para un negocio si un cliente no paga productos o servicios. Respalda la capacidad de una empresa para ampliar las condiciones de crédito (normalmente a corto plazo, con vencimiento en un plazo de 12 meses) a clientes nuevos y existentes, y mejora el acceso a financiamiento adicional contra cuentas por cobrar. 

El primer paso es acercarte a un asesor experto en administración de riesgos especializado en tu industria, que te ayude a identificar los riesgos a los que estás expuesto, a priorizarlos y a generar un plan de acción para tratarlos.