Por José María Carulla ,
Managing Director, Marsh Advisory y responsable de Research Services
13/02/2026 · Lectura en 3 minutos
La 21ª edición del Informe de Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial llega en un momento en el que la incertidumbre se ha vuelto cotidiana. Con el análisis de Marsh y Zurich, el informe recoge la visión de 1.300 expertos y 11.000 líderes empresariales para dibujar un mapa de riesgos que alerta de las preocupaciones inmediatas y en el corto plazo y, a la vez, abre una década exigente.
En ese corto plazo, los encuestados señalan cinco riesgos principales: confrontación geoeconómica, conflictos armados entre Estados, fenómenos meteorológicos extremos, polarización social y desinformación/información errónea. En la perspectiva a dos años, desinformación y polarización social escalan al segundo y tercer puesto, respectivamente.
Si ampliamos el foco a diez años, aparece con claridad una nueva era de competencia global: la gravedad de 33 riesgos aumentaría, con la única excepción de la confrontación geoeconómica, y el 57% de los encuestados incluso anticipa un entorno turbulento o muy complicado. En ese horizonte, los riesgos medioambientales y tecnológicos consolidan su peso.
La tecnología ocupa un capítulo propio. Según el informe, los avances en inteligencia artificial y computación cuántica tendrán efectos significativos sobre los mercados laborales, las estructuras sociales, las infraestructuras y la geopolítica, y podrían ampliar brechas económicas. De hecho, tenemos frente a nosotros varios retos concretos: redundancia de puestos de trabajo, concentración económica y riesgo de interrupciones sistémicas, tanto en infraestructuras críticas como en la confianza digital.
Precisamente, las infraestructuras críticas emergen como un punto ciego. A pesar de amenazas como cortes de cables submarinos o interrupciones de satélites, las “interrupciones en infraestructuras críticas” ocupan solo el puesto 23 entre los riesgos de la próxima década. Se trata de una peligrosa falta de atención hacia sistemas a menudo poco preparados o con financiación insuficiente: desde redes eléctricas tensionadas por olas de calor históricas hasta ciudades costeras expuestas al aumento del nivel del mar.
Una llamada de atención especial se identifica en la intensificación de la preocupación sobre los riesgos económicos, que no figurando entre los principales riesgos en ninguno de los horizontes temporales, muestran una preocupación creciente, alertando de una nueva fase de volatilidad que pueda desestabilizar tanto negocios como sociedades.
En este escenario, comprender el riesgo, con sus conexiones y su evolución temporal, es clave para decidir con criterio. El informe Riesgos Globales 2026 también recuerda que, ante transformaciones como la IA o la computación cuántica, la colaboración entre gobiernos y empresas será determinante para afrontar los retos que ya asoman.
Artículo,Insight destacado
10/01/2025