By Andrew George ,
Presidente de Marsh Specialty
21/01/2026 · Lectura en 4 minutos
La tecnología redefine el riesgo empresarial. IA, ciberseguridad e infraestructura digital exigen decisiones estratégicas informadas.
Las empresas operan hoy en un contexto de creciente fragmentación política, económica y social. El Informe de Riesgos Globales 2026 advierte que uno de cada dos expertos anticipa un escenario de alta volatilidad en los próximos dos años, impulsado por tensiones geoeconómicas, polarización social y eventos climáticos extremos.
En Latinoamérica, este escenario se ve intensificado por una combinación crítica: digitalización acelerada, brechas persistentes en la gestión de riesgos y una elevada exposición a eventos disruptivos. De acuerdo con el análisis del informe, una amplia mayoría de las organizaciones reconoce que no cuenta con el nivel de preparación necesario para enfrentar incidentes tecnológicos complejos, en particular aquellos vinculados a ciberseguridad, infraestructura digital e inteligencia artificial.
En este contexto, la tecnología deja de ser solo un habilitador operativo para convertirse en un factor estratégico que puede amplificar el riesgo o fortalecer la resiliencia del negocio, según cómo se gestione.
El informe identifica un aumento en la percepción de desorden global y competencia estratégica. El debilitamiento del multilateralismo, las restricciones a la cooperación internacional y las presiones económicas —como el aumento de la deuda y la inflación— amplifican los riesgos existentes.
En este contexto:
Estos riesgos no actúan de forma aislada. Se interconectan y pueden generar impactos operativos, financieros y reputacionales de gran magnitud, especialmente en economías con alta dependencia tecnológica.
Informe de Riesgos Globales 2026 | Imagen: Foro Económico Mundial
La IA promete mejoras sustanciales en productividad y eficiencia. Sin embargo, también introduce desafíos estructurales. El informe advierte sobre un posible crecimiento económico en forma de “K”, donde aumentan simultáneamente la productividad y el desempleo, profundizando desigualdades sociales, especialmente entre jóvenes y trabajadores altamente calificados.
A ello se suma:
Para las empresas, el desafío ya no es solo tecnológico, sino también ético, reputacional y de gobernanza.
La frecuencia y sofisticación de los ciberataques continúan en aumento. Casos recientes de ataques a infraestructura crítica evidencian cómo los sistemas físicos y digitales están cada vez más interconectados y expuestos a amenazas híbridas.
En Latinoamérica, donde muchas organizaciones dependen de terceros, cadenas de suministro digitales y entornos operativos distribuidos, un incidente cibernético puede derivar rápidamente en interrupciones del negocio, pérdidas financieras y daños reputacionales duraderos.
La expansión de la infraestructura digital —impulsada por la nube, la IA y el consumo intensivo de datos— supone inversiones de gran escala. Sin embargo, también incrementa la exposición a riesgos clave:
A estos factores se suma la computación cuántica, que en el mediano plazo podría comprometer los sistemas criptográficos actuales y ampliar el mapa de riesgos digitales.
A pesar de este panorama, la tecnología ofrece oportunidades claras para las organizaciones que adoptan un enfoque estratégico:
El Informe de Riesgos Globales 2026 confirma que la tecnología es, al mismo tiempo, un factor de disrupción y una herramienta esencial para construir resiliencia. En Latinoamérica, donde los márgenes de error son menores y la exposición al riesgo es mayor, posponer decisiones ya no es una opción.
Las empresas que actúen hoy —con una visión ética de la IA, defensas cibernéticas sólidas y una infraestructura digital resiliente— estarán mejor preparadas para proteger el valor del negocio y sostener su competitividad en el tiempo.
Comprender cómo la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la resiliencia digital están redefiniendo el entorno empresarial es clave para tomar decisiones informadas.