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10 tendencias clave de ciberseguridad para 2026 y más allá

Conozca 10 tendencias de ciberseguridad para 2026 y más allá, y cómo prepararse para proteger su negocio, su operación y la confianza de sus clientes.

El rápido crecimiento de las tecnologías avanzadas y de los sistemas interconectados, junto con la adopción masiva de servicios en la nube, ha ampliado de forma significativa los posibles puntos de entrada para ciberataques. Al mismo tiempo, las amenazas cibernéticas son cada vez más sofisticadas y diversas, y apuntan a activos críticos como datos sensibles, propiedad intelectual, operaciones del negocio e información personal.

Investigaciones recientes de Marsh muestran que, a nivel global, quienes lideran el riesgo cibernético consideran la ciberseguridad una prioridad clave: el 66% de las organizaciones planea incrementar su inversión en el próximo año para fortalecer tecnología y medidas de mitigación, planificación y preparación ante incidentes, y atracción de talento.

A medida que los actores de amenaza continúan adaptándose y aprovechando nuevas vulnerabilidades, las organizaciones deben mantenerse atentas a cómo evoluciona el panorama de riesgos. Las siguientes tendencias pueden orientar a los equipos de riesgo para anticiparse, robustecer defensas y sostener la resiliencia cibernética en un entorno cada vez más complejo, hoy y en el futuro.

10 tendencias de ciberseguridad a considerar en 2026

Además de riesgos ampliamente conocidos como ransomware y phishing, varias tendencias están moldeando el panorama de la ciberseguridad. A continuación, se presenta un panorama de las 10 principales tendencias que las organizaciones deberían observar de cerca:

1. Tensiones geopolíticas y guerra cibernética

El aumento de conflictos geopolíticos a nivel global está impulsando ciberataques patrocinados por Estados contra gobiernos, empresas e infraestructura crítica. Algunas de las disrupciones más relevantes explotan debilidades básicas de las organizaciones. Las empresas deben incorporar inteligencia de amenazas en sus guías operativas, mapear dependencias críticas e involucrar a los equipos legal, comunicaciones y respuesta a incidentes en ejercicios de simulación (tabletop exercises).

2. Vulnerabilidades asociadas a la inteligencia artificial (IA)

La IA se ha convertido cada vez más en una herramienta estratégica integrada a funciones cotidianas de muchas organizaciones. Si bien potencia capacidades, también puede amplificar riesgos existentes al permitir que los ciberdelincuentes desarrollen malware más sofisticado, capaz de adaptarse, aprender y evadir detección. Esto puede complicar la detección de amenazas y subraya la necesidad de vigilancia continua y defensas robustas para contrarrestar el impacto de la IA.

3. Seguridad nativa de la nube

La adopción de la nube concentra datos y servicios valiosos fuera de los perímetros tradicionales. Errores de configuración, permisos débiles y registros insuficientes generan un riesgo persistente. Las organizaciones necesitan fortalecer la gestión de su postura de seguridad en la nube y adoptar buenas prácticas para proteger datos y aplicaciones alojadas en entornos cloud.

4. Gestión de la postura de SaaS

Un gobierno eficaz de SaaS parte de reconocer que las aplicaciones en la nube son infraestructura del negocio: son ampliamente adoptadas por usuarios y, con frecuencia, operan fuera del control directo del área de TI. Por ello, aplicaciones no gestionadas o “en la sombra” pueden exponer datos y eludir controles empresariales.

Es importante identificar todas las aplicaciones SaaS, complementos del navegador y servicios de IA en uso, incluidos aquellos no aprobados por TI. Para cada servicio, aplique controles base consistentes: inicio de sesión único (SSO) con verificación robusta de identidad, autenticación multifactor (MFA) resistente al phishing, registro centralizado de auditoría y de APIs hacia su sistema SIEM (gestión de información y eventos de seguridad), y protecciones de datos como prevención de pérdida de datos (DLP), cifrado y respaldos confiables.

5. El auge de la arquitectura Zero Trust (ZTA)

El modelo tradicional de seguridad basado en perímetro se está volviendo obsoleto. En su lugar, emerge un enfoque que se centra en usuarios, activos y recursos: la arquitectura Zero Trust (ZTA). Según NIST 800-207, ZTA asume que ningún usuario o dispositivo es confiable por defecto. Este enfoque exige verificación estricta de identidad y monitoreo continuo para reducir el riesgo de brechas.

6. Evolución del ransomware

Los ataques de ransomware continúan creciendo en sofisticación y frecuencia. Los atacantes apuntan a infraestructura crítica y exigen rescates más elevados, a menudo combinados con exfiltración de datos y tácticas de extorsión. Esto hace del ransomware una amenaza persistente y en evolución que requiere priorización continua.

7. Seguridad de redes de borde y de próxima generación (5G/6G y más allá)

La conectividad en expansión —evolución celular, satélites y cómputo distribuido en el borde— puede aumentar superficies de ataque y dependencias de la cadena de suministro, al tiempo que desplaza el control fuera de los límites tradicionales de la red. Cada vez será más importante incorporar controles a nivel de red en revisiones de arquitectura, priorizar la seguridad de proveedores y el aseguramiento de la cadena de suministro, y diseñar procesos seguros de enrolamiento y telemetría de dispositivos en el borde.

8. La identidad como plano de control

La MFA ya es un estándar mínimo, pero la forma en que se establecen identidades y se entrega la MFA importa aún más. Las organizaciones deben exigir verificación sólida de identidad antes de emitir autenticadores o realizar restablecimientos, adoptar MFA resistente al phishing (llaves de seguridad físicas, FIDO2, autenticadores de plataforma) en lugar de métodos basados en SMS o correo electrónico, y aplicar privilegio mínimo y controles de sesión en recursos SaaS y cloud.

9. Seguridad de TI y OT

La integración de sistemas de TI y OT (tecnología operativa) crea nuevos desafíos, incluyendo la dificultad de monitorear y gestionar entornos diversos y el riesgo de disrupciones operativas. Investigación de Marsh y Dragos indica que las amenazas cibernéticas en OT representan cientos de miles de millones de dólares en riesgo financiero anual a nivel global. Proteger infraestructura crítica exige estrategias coordinadas que aborden componentes digitales y físicos.

10. Amenazas de la computación cuántica

La computación cuántica está ganando impulso y promete procesar exponencialmente más datos que las computadoras tradicionales. Sin embargo, también plantea una amenaza para los estándares actuales de cifrado. Las organizaciones deben considerar la intersección entre computación cuántica e IA, y prepararse para un futuro en el que equipos cuánticos podrían desafiar las protecciones criptográficas existentes.

Abordar de forma proactiva amenazas cibernéticas dinámicas fortalece la resiliencia

Varios factores están contribuyendo a estas tendencias de ciberseguridad, incluido el persistente déficit de profesionales calificados en ciberseguridad, lo que limita la capacidad de las organizaciones para responder eficazmente a las amenazas. Los desafíos propios de cada industria también influyen en cómo se manifiestan estas tendencias; por ejemplo, el sector salud enfrenta riesgos particulares vinculados a la privacidad de los datos de los pacientes, mientras que los servicios financieros deben combatir esquemas de fraude cada vez más complejos.

La naturaleza dinámica de las amenazas cibernéticas exige innovación continua en las medidas de seguridad e inversión en inteligencia de amenazas. Las organizaciones que priorizan la resiliencia cibernética mediante una gestión de riesgos proactiva y la capacitación de sus colaboradores estarán mejor preparadas para resistir y recuperarse de futuros ataques.

Preguntas frecuentes

Una postura de ciberseguridad robusta requiere un enfoque proactivo y por capas que incluya verificación sólida de identidad, monitoreo continuo y defensas avanzadas, como detección asistida por IA. También demanda asegurar sistemas de TI y OT, proteger entornos cloud y prepararse para amenazas emergentes, como la evolución del ransomware y la computación cuántica. La capacitación continua y la planificación de respuesta a incidentes son igualmente esenciales.

Adelantarse exige monitoreo continuo de amenazas emergentes, entendiendo que los riesgos cibernéticos seguirán evolucionando. Un enfoque coordinado a nivel empresa es crítico para evitar que los esfuerzos de gestión de riesgos queden aislados en los equipos de tecnología, ciberseguridad o riesgos.

Entre las acciones clave se incluyen:

  • Invertir en tecnologías de seguridad avanzadas.
  • Revisar de manera consistente las estrategias de gestión del riesgo cibernético.
  • Reforzar la educación, el rol y la responsabilidad de los colaboradores.
  • Construir una cultura de conciencia en ciberseguridad para identificar riesgos, aplicar buenas prácticas y responder oportunamente ante señales de alerta.

Sí. El Cyber Self-Assessment de Marsh es una herramienta digital que examina los riesgos cibernéticos de su organización y simplifica y acelera el proceso de solicitud de seguro cibernético, para que pueda realizar inversiones más informadas y con mayor confianza tanto en seguro cibernético como en seguridad.

¿Desea profundizar más en el tema? Conversemos.

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